Si hay algo que nos caracteriza en Torreón, es que nos gusta el trabajo duro y el buen comer. Por eso, a la hora del desayuno, no nos andamos con rodeos: necesitamos algo que llene, que sepa glorioso y que nos despierte de un solo bocado.
1. El balance perfecto de texturas Unos buenos chilaquiles tienen ciencia. Necesitas el totopo crujiente que aguante la salsa sin hacerse masa de inmediato, el queso asadero bien derretido y la crema fresca que equilibre el picor.
2. Energía pura para aguantar el calorón El carbohidrato del maíz, la proteína del pollito o el huevo, y el toque de la salsa te dan el combo de energía necesario para arrancar el turno o la oficina con toda la actitud.
3. El mejor remedio para la “desvelada” Ya sea por una reunión con los amigos el fin de semana o simplemente porque te desvelaste viendo series, el picante de una buena salsa verde o roja activa tus endorfinas y te devuelve a la vida en chinga.
Tip en Enchingaquiles: Pídelos con chicharrón en salsa verde o carne asada para darle ese toque 100% norteño que tu mañana necesita.
